Y pese a todo, encaramos 2021 con optimismo

Ya tenemos una nueva Navidad aquí, este año de una forma diferente. Todos coincidimos en que es una Navidad extraña y llena de incertidumbres dado que, a estas alturas, todavía no tenemos claro como lo podremos celebrar.

Este ha sido también un año diferente, que ninguno de nosotros hubiera imaginado cuando celebrábamos la entrada de una nueva década. Un año que se ha escrito con un guion inesperado, donde desgraciadamente nos han dejado demasiado conocidos y / o familiares a los que tenemos que dedicar un emotivo recuerdo.

Pero pese de todo, es un año que tenemos que intentar mirar con optimismo. Un año que nos ha demostrado nuestra capacidad de resiliencia, de adaptarnos nosotros y nuestro trabajo a circunstancias totalmente adversas e imprevisibles. Y sin embargo, aquí estamos, luchando, trabajando y siguiendo adelante.

Está claro que no todo el mundo habrá podido superar este difícil trance y que, desgraciadamente, hay empresas que han tenido que cerrar o que en los próximos meses deberán liquidar, pero como siempre, y no es un tópico, se abren nuevas oportunidades porque, como dice la frase que abre nuestro calendario de este año, “los problemas no se acabarán nunca, pero las soluciones tampoco“.

Necesitamos pues mirar hacia adelante, donde tenemos un montón de retos por afrontar. Aún no tenemos un horizonte definido de duración de la pandemia, ni tampoco tenemos escenarios claros de qué contexto normativo nos quedará para poder gestionar los estragos que se habrán producido. Lo cierto es que los gobiernos están demasiado dubitativos a la hora de tomar medidas contundentes y que, a pesar de que nadie lo quisiera, habría medidas que permitirían flexibilizar las plantillas si no queremos más cierre de empresas. Necesitamos poder adaptar las estructuras a la realidad económica actual y también a los nuevos retos tecnológicos; la rigidez nos puede conducir a situaciones ya vividas no hace mucho tiempo y de las que deberíamos haber aprendido alguna lección para no recaer en los mismos errores.

El escenario ha cambiado. Han cambiado las prioridades personales, los clientes, los consumidores, y hemos vivido un salto tecnológico al que nos tenemos que adaptar. Y a pesar de todas estas incertidumbres, hemos demostrado que nuestra capacidad de resistencia y de sobreponernos a todas las dificultades es muy grande.

Tenemos una capacidad creativa enorme, tenemos equipos profesionales muy valiosos e implicados y sólo necesitamos poner ilusión y saber dar viabilidad a todo ese potencial. Hay que hacerlo con profesionalidad, estableciendo prioridades, centrando el negocio en lo esencial, abandonar aventuras dudosas, trabajando sobre un presupuesto racional y realista, vigilando la tesorería y dotándonos de los recursos necesarios para no sufrir y, sobre todo, observando este entorno que nos ha cambiado para adaptarnos en la dirección correcta.

Por todo ello, démonos unos días de descanso y celebración y encaremos 2021 con la esperanza de que lo sabremos hacer bien, de que pondremos todo lo necesario de nuestra parte, que insistiremos para que las administraciones también hagan bien su trabajo en favor del mantenimiento de las empresas y los puestos de trabajo, y que dentro de un año, cuando volvamos a hacer una recopilación de lo que hemos vivido, podamos mirar atrás con la satisfacción de haber superado una situación complicada con éxito.

¡FELICES FIESTAS!

Enric Rius

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