Un puente hacia el futuro

Las riadas de esta pasada semana han sido un evento bastante trágico. Pero al escuchar la noticia hubo un hecho que me llamó la atención: se hundieron los puentes excepto el puente medieval del siglo XII, creo.

No deja de ser curioso que, con toda la tecnología, estudios avanzados, programas, análisis topográfico, etc., etc., el puente que quede en pie sea el puente medieval. ¿Por qué? Sinceramente lo desconozco, pero quizás podemos dar alguna explicación.

Es posible que un factor importante fuera que, en el Siglo XII, el tiempo era una variable mucho más relativa. Probablemente había una observación del entorno mucho más grande, más pausada, y sobre todo, un respeto hacia la naturaleza, sus leyes, sus ciclos, y las intervenciones humanas no eran invasivas, sino aprovechando y siguiendo el ritmo de la naturaleza (ya sabemos aquello de que el agua siempre vuelve a su curso).

Probablemente cuando se decidía hacer una obra de este tipo, se tenía claro qué recursos hacían falta y, me imagino, sólo se debía sacar adelante cuando había dinero sin restricciones presupuestarias.

En definitiva, había dos factores fundamentales: hacer sólo lo que era positivo para la comunidad, que aportaba riqueza, que tenía una clara utilidad, y hacerlo bien hecho.

Estas dos premisas tan obvias, parece que las hemos olvidado. ¿Cuántas obras superfluas hemos hecho (por ejemplo, AVE) sin ningún tipo de aportación positiva, sólo para colgar medallas a algunos dirigentes, mientras hemos abandonado infraestructuras básicas y que aportarían riqueza de forma inmediata (por ejemplo, ¿el 4º cinturón)? ¿Cuántas infraestructuras se han hecho “contra natura” y, de vez en cuando, nos lo hace recordar ?. Y, sobre todo, ¿cuándo hemos dejado de hacer bien las cosas?

Evidentemente no se puede generalizar, pero hay que insistir y recuperar las ganas de hacerlo bien, no sólo de hacerlo, sino de hacerlo bien. La tecnología puede y debe ayudarnos, pero depende de las personas recuperar el rigor, la seriedad, la profesionalidad. Depende de nosotros, de nuestra autoexigencia y de la exigencia de la sociedad hacia sus dirigentes para exigir hacerlo mejor. Esto significa capacidad de observación y de crítica. Quiere decir no creernos todo lo que nos ponen delante.

Que nadie interprete esta reflexión como una nostalgia hacia el pasado. Ninguno de los problemas que hoy afrontamos como sociedad se podrán resolver mirando recetas pasadas, pero sí debemos conocer y valorar nuestro pasado para no cometer los mismos errores.

Si lo conseguimos, quizá el día que haya una nueva riada, no se llevará el puente por delante.

Enric Rius

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