Un final de año premonitorio

Como quien no quiere la cosa ya estamos de nuevo a las puertas de la Navidad y a un paso de comenzar un nuevo año.

Este final de año creo que nos deja dos cosas bastante claras: por un lado, que la anunciada crisis económica no es tal, y la segunda es que nos espera un año 2.020 con novedades en el ámbito fiscal.

En cuanto a la crisis, nuestras evidencias, lo que vemos a nuestro alrededor, siempre me había parecido contradictorio con lo que anunciaban los “gurús” y las instituciones. Es cierto que hay riesgos (brexit, acuerdos comerciales, inestabilidad, …) pero la actividad continúa y las empresas siguen creciendo, contratando, con nuevos proyectos, etc. Es cierto que estamos en un momento de cambio importante, probablemente en un cambio de época del que muchas veces ni siquiera somos conscientes. Cambia la forma de relacionarnos, el consumo, las prioridades, etc. pero como en muchas otras ocasiones, lo que haremos será adaptarnos. Que todo esto nos mueve la “foto” de forma significativa es cierto, pero no hay que confundir la incertidumbre con la crisis.

En cuanto al ámbito fiscal nos encontramos en estos momentos (cuando estoy escribiendo este artículo se acaba de anunciar el pacto del gobierno de la Generalitat con los Comunes sobre los ingresos) con unas primeras reformas fiscales con respecto a la normativa autonómica. Obviamente si hay presupuestos tanto en la Generalitat como en el Estado, además de ser recomendable y, casi diría que imprescindible, nos traerá novedades tributarias que, desgraciadamente, intuyo que no serán demasiado buenas.

De las medidas que se han publicado, y no voy a entrar ahora en el detalle, sigo viendo los mismos problemas de siempre: mirada corta (parece que el horizonte siga siendo las próximas elecciones), demagogia populista en algunas medidas (reducir impuestos por la compra de la vivienda a aquellos que seguramente nunca podrán acceder), sin una apuesta clara por la competitividad, ….

Además, en esta ocasión se ha hecho un ejercicio que entiendo da un mensaje perjudicial: hacer un pacto sobre los ingresos antes de tener claro cuál es el presupuesto de gasto, da la sensación de que el objetivo del próximo presupuesto, por sí solo, es incrementar los impuestos, dado que no son consecuencia de nada todavía, sino que, por sí solo, ya se ha convertido en un objetivo.

En fin, seguiremos trabajando para intentar cambiar dinámicas y para conseguir el mayor bienestar para todos.

Deseo que paséis unas muy Felices Fiestas y que carguemos pilas, porque el 2.020 puede ser un año intenso y con mucho trabajo por hacer.

Enric Rius

 

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