No soy un Falso autónomo ni un Trabajador por cuenta ajena, soy TRADE

Como ya hemos mencionado en otros posts, las Nuevas Tecnologías han tenido un gran impacto en las Relaciones Laborales y no sólo han supuesto nuevas formas de trabajo (teletrabajo, plataformas digitales …), sino que han generado la necesidad de regular el marco tradicional del clásico trabajador por cuenta ajena, o el trabajador autónomo, para flexibilizarlo y adaptarlo a la realidad.

En este sentido, para determinar qué tipo de trabajador tenemos contratado, es esencial analizar el tipo de relación se establecerá y los rasgos característicos de la misma, descartando la relación laboral por cuenta ajena en caso de que no coincidan las notas de dependencia, ajenidad, retribución y voluntariedad.

Entonces, si no soy trabajador por cuenta ajena, ¿soy necesariamente trabajador autónomo? Hasta el momento la respuesta es sí, pero dentro de este colectivo existe la figura del Trabajador Económicamente Dependiente (TRADE), el cual tiene unas características y una regulación específica que lo diferencia del trabajador autónomo tradicional.

Así pues, el Estatuto del Trabajador Autónomo define el TRADE como aquella persona que realiza una actividad económica de forma habitual, personal, directa y de manera predominante por un cliente, dado que el 75% de sus ingresos dependen de éste.

Asimismo, la normativa establece unos requisitos específicos para determinar la condición de TRADE que, entre otros, son:

  • No tener trabajadores a cargo ni contratar / subcontratar parte de la actividad.
  • La actividad que realiza el TRADE debe ser diferenciada de la de los trabajadores en plantilla del cliente del que depende económicamente.
  • Poseer una infraestructura y materiales propios para llevar a cabo la actividad.
  • El TRADE establecerá sus propios criterios organizativos, pudiendo recibir indicaciones técnicas del cliente.
  • La contraprestación económica que recibe el TRADE, debe ser en función del resultado de la actividad, asumiendo él el riesgo de la misma.
  • No puede ser titular de establecimientos comerciales y / o industriales, así como tampoco puede ejercer la profesión conjuntamente con otros en régimen societario.

¿Y qué diferencias existen entre un TRADE y un Autónomo tradicional?

  • El TRADE tiene derecho a una interrupción de la prestación de servicios de 18 días hábiles.
  • El TRADE tiene una limitación de “horas extraordinarias”, las cuales no podrán sobrepasar el 30% de las pactadas en el contrato.
  • A diferencia de los Autónomos Tradicionales, los TRADE pueden adaptar su jornada por situaciones tales como el riesgo de embarazo, maternidad, cuidado de un familiar o menor … sin que el cliente pueda extinguir el contrato de manera unilateral.
  • Como mínimo, el 75% de los ingresos del TRADE dependen de un cliente.

Así pues, ante los cambios presentes en el mercado de trabajo y las nuevas formas de prestación de servicios, cada vez más nos encontramos en situaciones en las que se cumplen los requisitos de TRADE pero no se encuentran formalizadas ni reconocidas por el sistema, por lo que es recomendable asesorarse debidamente en cada caso concreto a través de un profesional y formalizar esta relación, dado que es una figura que está poco regulada y puede causar confusiones entre un trabajador por cuenta ajena o el falso Autónomo.

Mercè Rubiralta

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