¿La competitividad por los salarios?

Hace unos días tenía una interesante conversación con un compañero hablando sobre la competitividad y los salarios.

Tenemos actualmente una economía empobrecida y que sólo comenzará a prosperar si somos capaces de subir los salarios. Una economía low cost nos condena a ser cada vez más pobres. Si no hay unos salarios adecuados no hay capacidad de consumo, las personas no gastan y el círculo virtuoso de la renta se paraliza y se queda en niveles puramente de subsistencia.

Y una parte importante de esta situación ha sido la defensa de la “competitividad” empresarial, como si eso fuera sinónimo de salarios bajos.

Si miramos el diccionario veremos que “competitividad” es la capacidad para competir, la rivalidad o competencia para conseguir un fin, y esa es la reflexión que nos debemos hacer. ¿Cuál es nuestra finalidad? ¿Queremos ser los más baratos o queremos ser mejores, ofrecer mejores productos o servicios y ser líderes en nuestros mercados?

Si la respuesta es la primera, que es una opción, vamos empobreciendo el país y su sociedad, y nuestra distancia en relación a los países de nuestro entorno cada vez será mayor, dado que resultará muy complicado revertir la situación de pobreza. Además, siempre habrá quien lo haga más barato que nosotros, por tanto nuestra finalidad seguramente tampoco la conseguiremos. Si, por el contrario, entendemos que nuestra “competitividad” debe tener como finalidad ser mejores, está claro que entramos en una espiral totalmente inversa a la actual.

El camino no es fácil, pero si queremos futuro no nos queda otra. Y hay que hacer un esfuerzo desde ya para intentar captar y / o mantener el talento, lo que significa mejores salarios, lo que significa más capacidad de consumo, lo que significa mejores cotizaciones, lo que significa mejores prestaciones y mejor asistencia, lo que significa más actividad y, por tanto, más riqueza, lo que significa, en definitiva, iniciar de nuevo el círculo virtuoso de la renta y la generación de riqueza, no individual, sino colectiva.

No nos queda otra.

Enric Rius

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RIUS CONSULTORS

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