El secreto empresarial

En el mes de marzo de 2019 entró en vigor la Ley de Secretos Empresariales. El objetivo de esta ley es proteger la confidencialidad para garantizar la competitividad de las empresas, la transferencia de conocimiento público privado y de la innovación en investigación. Ser titular de un secreto empresarial permite prevenir la obtención, utilización o la revelación ilícita del mismo por parte de terceros.

A los efectos de esta ley se entiende como Secreto Empresarial cualquier contenido y / o conocimiento, incluso el comercial, tecnológico, científico, industrial y de organización que reúna las siguientes condiciones:

– Tiene que ser secreto, es decir, no debe ser generalmente conocido por las personas integrantes de los círculos en que normalmente se utilice el tipo de información o conocimiento en cuestión, ni fácilmente accesible por ellas.

– Debe tener un valor empresarial, y

– Debe haber sido objeto de medidas razonables por parte de la empresa para mantenerlo en secreto.

Consecuentemente, la definición de secreto empresarial no incluye la información de escasa importancia, como la experiencia y las competencias adquiridas por los trabajadores durante el transcurso de su carrera profesional, ni tampoco la información que es de conocimiento general o que es de fácil acceso en su contexto empresarial.

A título de ejemplo, podrían ser secretos empresariales una fórmula o proceso de fabricación, en empresas de tipo industrial.

La ley permite que los secretos empresariales sean transmitidos y pueden pertenecer proindiviso a varias personas. Asimismo, el secreto empresarial puede ser objeto de licencia a un tercero que podrá explotarlo según pactos que se acuerden con el titular del secreto.

Eva Albet Mena

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