Debemos corresponsabilizarnos

Estos últimos días ha habido muchas quejas por el desgraciado accidente que sufrió un trabajador de “Glovo”, como en otras ocasiones ha habido con otros colectivos, donde se plantean situaciones laborales que nos parecen escandalosas y que imputamos a un “capitalismo desatado “.

No voy a entrar ahora a discutir esto, pero lo que sí me genera dudas es porqué somos tan beligerantes en la queja y tan poco con nuestras actuaciones. Nos quejamos de que hay “alguien” que se enriquece a costa de estas personas, pero somos nosotros quienes las consumimos.

Cuando hacemos un pedido ya sabemos cuáles son las consecuencias. Cuando queremos comprar una camiseta a 1 euro o un pantalón a 5 euros, ya podemos suponer que detrás habrá, seguramente, explotación porque de lo contrario no “salen los números”.

Que tenemos unos salarios demasiado bajos es evidente y esto es una tendencia que hay que revertir, pero deberíamos ser lo suficientemente críticos como para saber qué nos jugamos colectivamente. ¿Cuándo compramos un producto a un “mantero” lo hacemos por solidaridad o porque es más barato? Pero entonces nos quejamos de que el comercio (que paga impuestos, seguridad social, etc.) cierra o tiene que pagar salarios muy bajos para poder competir.

No basta en quejarnos ante “quien manda”. Esto es fácil. La responsabilidad siempre es de otro y nos permite estar muy tranquilos. Pero la responsabilidad es nuestra y debemos ejercer. Nosotros somos los únicos responsables de nuestro futuro y nuestras acciones son las que lo determinan.

Si queremos “duros a cuatro pesetas” entonces tendremos un país cada vez más empobrecido donde todo será low cost, pero nosotros también seremos low cost. Si no hacemos el esfuerzo de reciclar el mundo que dejaremos será un enorme estercolero y si no nos preparamos no podremos ofrecer nada a nadie para que nos contrate y nos pague un salario digno.

Podemos seguir quejándonos y repartiendo culpas a diestro y siniestro o pensar en nuestra responsabilidad en todo ello y actuar en consecuencia. Una actuación responsable, un consumo responsable, un comportamiento responsable, es la mejor forma de que el mundo sea un poco mejor cada día y que las cosas funcionen un poco mejor cada día. Y con esta responsabilidad podremos exigir mucho más a los gobernantes, poderes de todo tipo, porque no estaremos jugando a ver “quién es más listo” sino que con nuestra responsabilidad seremos intransigentes a los abusos, a la corrupción y las malas praxis.

Llamadme iluso, pero estoy seguro de que es posible y los jóvenes lo saben y lo creen. Sino mirad el movimiento contra el cambio climático iniciado por una chica de 15 años. Hay un mundo de esperanza en este movimiento. Ese es el camino.

Enric Rius

 

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